Desde que tengo uso de razón, siempre he tenido la ilusión por crear. Ya fuese nuevos productos o empresas, tanto para lo privado como para lo público.

He tenido una experiencia laboral tan diversa como peculiar. A lo largo de la vida, compaginando diferentes formaciones, he trabajado en diversos puestos y sectores, y siempre que he podido he emprendido diferentes proyectos, hasta que por fin pude llevar adelante el que por ahora es mi gran proyecto.

A comienzos de 2012 tuve una idea que convertí en realidad: sin dinero (nada: 0€) pero habiendo invertido grandes dosis de esfuerzo, dedicación y paciencia (en combinación con una actitud positiva y luchadora, y unos valores irrenunciables), creé y llevé adelante un proyecto de empresa dedicado al diseño, fabricación, distribución y venta de moda ética, orgánica y ecológica de alta calidad, con innovaciones exclusivas (tecnología y biotecnología patentadas) y más.

La marca es Nabari, que en euskera significa ‘Destacado’. ¿Cómo me lancé a ello? Aunque la historia sería digna de una novela cómico-dramática, podría resumirla en que confié en mí mismo, ideé soluciones e invenciones pensadas en las personas y tiré adelante pese a las adversidades… siempre con valores, con una base irrenunciable de principios éticos.

Exposición de Nabari en Innobasque Challenge 2016

Los estímulos positivos, favorecen la confianza y contribuyen a luchar.

Recuerdo con especial cariño el primer cheque que recibí a los 15 años, fruto de uno de mis primeros emprendimientos. Fue de la empresa conservera Cusumano, por un anuncio que logré que pusieran en una de mis primeras páginas web. Junto al cheque recibí una carta con la que me animaban a seguir emprendiendo. 

Creación y evolución de Nabari

Ante la dificultad de los primeros momentos y lo conveniente que veía formar un buen equipo, me puse a buscar a las personas adecuadas. La empresa, constituida como Nabari Textil S.L. en junio de 2013, pudo dar sus primeros pasos gracias a los fichajes que fui haciendo para hacer equipo. Y es que con un buen equipo, todo proyecto se hace más fuerte.

El resultado es una empresa con productos únicos, sostenibles, exclusivos e inteligentes. Para ello, he conseguido el apoyo de diversos inversores, la asociación con un laboratorio, con un equipo de ingenieros y con socios estratégicos. Además, he alcanzado acuerdos con un afamado diseñador de reconocido prestigio internacional y con otros socios, colaboradores y empresas, que contribuyen a incrementar el valor de Nabari.

Entre otras cosas, en 2013 viajé miles de kilómetros (artículo sobre mi viaje a Asia) con la finalidad de conocer y evaluar de primera mano el proceso y la calidad de las materias primas necesarias, así como la dignidad humana y laboral. La producción sostenible, las materias primas orgánicas, la ausencia de sustancias nocivas y las condiciones laborales dignas son aspectos irrenunciables por parte de todas las personas que conforman la empresa que he fundado.

Para Nabari (y para cualquier otra empresa de cualquier sector), se puede tener rentabilidad sin renunciar a llevar una política de responsabilidad social.

Nabari es una compañía que desarrolla y aplica innovaciones éticas, a fin de aportar soluciones de alto valor a las personas y con respeto al medio ambiente. Esta empresa, con un proyecto rentable, innovador, ético y con proyección internacional, y cuya primera colección diseñada por Ion Fiz fue presentada en febrero de 2014 en la pasarela Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, tiene un prometedor futuro gracias a su alta proyección internacional, las innovaciones actuales, los nuevos procesos en I+D+i propios, su equipo joven, preparado y luchador, y a los apoyos privados que se están sumando.

En 2016, como consecuencia de diversos problemas acontecidos fuera de Nabari (y otros internos, propiciados por intereses de poder de algunos accionistas), han dañado a la compañía hasta lo más profundo. Pese a ello, no me he rendido y he seguido trabajando en evolucionar el producto, en afianzar un equipo de nivel internacional (prevista la comercialización en Alemania, Suiza, Austria, UK…), en el aprendizaje y elaboración de una nueva web, en la comercialización de productos Nabari en 10 puntos de venta (6 activos -en Bizkaia, Madrid, Barcelona e Internet- y 4 por activar -en Bizkaia, Andorra e Internet-), además de preparación de envíos, puesta a cabo de acciones de marketing, participación en pasarelas y entrevistas, diversas negociaciones y reuniones, búsqueda de financiación y gestión general, entre otras acciones.

Pese a las dificultades, aspiro a llevar a Nabari a lo más alto, gracias al aprendizaje de fracasos, consejos y experiencias, pero también gracias al apoyo de personas con alto potencial, y por supuesto dando pie a mi creatividad y a la de mi equipo. También, compaginando el liderazgo de Nabari, en un futuro aspiro a crear otras empresas de valor, con las cuales pretendo crear empleo, llevar adelante proyectos que aportarán soluciones a la sociedad y contribuir a hacer de éste un mundo mejor con responsabilidad social empresarial.

Un futuro para emprender

Emprendedores hay millones en el mundo y cada cual tiene sus propias peculiaridades. No aspiro a ser como otros ni a ser mejor que nadie, sino aspiro a seguir siendo yo mismo, cada vez mejor en formación y valores, y aprendiendo del buen ejemplo tanto de emprendedores como de quienes no lo son.

Soy inquieto, no paro y me gusta ser así. Me apasiona conocer mundo, aprender y luchar por él. Una pasión con la que pretendo contribuir mediante el emprendimiento social, con la que quiero luchar por los Derechos Humanos y la sostenibilidad, con la que quiero desatar aún más creatividad, con el que quiero hacer del activismo una herramienta para la transformación, con la que quiero trabajar más y más por la innovación.

Y soy consciente de que, para hacer grandes cosas con buenas finalidades, es necesario rodearse de las mejores personas. No me refiero únicamente a la profesionalidad o altas capacidades, sino sobretodo, a la bondad y buena voluntad.

¿Te mueve hacer algo, tienes algo entre manos o te inquieta alguna idea? Si crees que podemos trabajar juntos, ni lo dudes; contáctame sin reparo.

Proyectos

La edad no es un factor que impida llevar adelante ideas o proyectos, como el hecho de tener una actitud emprendedora e ideas creativas desde muy temprana edad.

No pude tener el apoyo suficiente para crear cuanto quise desde mi adolescencia, pero me satisface el poder hacerlo en cuanto he podido y esto haya sido por mis propios medios, de los cuales, económicamente, ninguno.

Estoy convencido de que a más experiencia (junto a más tiempo) y a más dificultad, el aprendizaje es mayor a la vez que más satisfactorio. En consecuencia, podrá ser más sencillo que cuanto se haga, cada vez esté mejor cimentado, aunque nunca se está exento de fracasos. Y benditos fracasos, porque si son bien analizados, el aprendizaje resultante es el mayor aliado para poder alcanzar buenos éxitos con más facilidad.

En cualquier caso, he aquí algunos proyectos e inventos que tuve en el pasado y con brevedad otras ideas que tengo en mente. Todo ello de dimensiones y ámbitos diferentes.

«Hay proyectos que triunfan, otros que fracasan y otros que simplemente pasan desapercibidos. Pero todos merecen ser recordados.»

En torno a los 13 ó 14 años de edad, tuve la idea de crear algún día una empresa vasca de automóviles ecológicos, y ya en el año 2005 traté de comenzar a llevarla a cabo.

En 2006 me enteré de que el empresario vasco José Ignacio López de Arriortua (que ejerció un importante puesto en General Motors y que posteriormente fue fichado por Volkswagen como vicepresidente), tuvo la misma idea de implantar una nueva industria automovilística en Euskadi en 1992, así que le escribí una carta. Sólo me faltaba su dirección postal, pero cuando quise saberla, me enteré que ese hombre sufrió en 1998 un accidente de tráfico que lo dejó convaleciente. Por tanto, aún conservo la carta.

En 2007, busqué socios e inversores, consiguiendo que me contactaran de una empresa asturiana con capital saudí, inversores y empresarios de EEUU, Italia y Madrid, y otros que no se llegaron a identificar. Con ninguno de ellos di ningún paso en firme, porque me vi demasiado solo, sin equipo ni respaldo ante «gigantes». Es por ello que decidí recular ligeramente para antes de nada, buscar apoyo institucional.

Desde 2008 comencé a tener reuniones en diversas instituciones; en una de ellas, en 2009, fui atendido por una amplia representación muy interesada en mi propuesta. Pese al interés institucional, la falta de medios económicos fue un freno del que a penas me podían ayudar. Me contactaron meses más tarde para saber cómo iba con mi proyecto, pero les comuniqué mi desistimiento. Yo solo y sin medios no podía llevarlo a cabo. Hice lo que pude, lo intenté. ¿Fracasé en mi intento? Sí. Pero me siento orgulloso de haberlo intentado, de haber aprendido, de la experiencia.

Después, en 2010 «nació» el proyecto Hiriko, consistente en el desarrollo de un vehículo ecológico fabricado en Euskadi. Tras mi iniciativa y posterior rendición, hubo quienes tomaron el testigo, consiguiendo presentar el proyecto y un prototipo en 2012 en Bruselas, ante la Comisión Europea, aunque lamentablemente el proyecto quebró en 2013.

 

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=»Proyecto social online»][vc_column_text font_size=»16″]Algún día, en cuanto me sea posible, relanzaré una web educativa destinada a ejercer de referencia y prestar apoyo a personas de cualquier edad, acerca de valores, emociones, sexualidad, salud (estilos de vida saludables que propicien distanciarse del alcohol y las drogas), inculcación de la solidaridad, etc., sosteniéndose sobre un amplio apoyo psicológico estático, dinámico y gratuito. El contenido, estaría enfocado a aquellas personas que buscan un lugar online donde obtener consejos (teniendo en cuenta que la mayoría de personas que buscan soluciones, consejos o ayuda de forma «autodidacta» lo hacen en Internet) ante situaciones varias de la vida.

Una web para ayudar a quienes buscan ayuda, para guiar a quienes necesitan consejos, para transmitir y hacer sentir que hay que «vivir a tope la vida», aprovechándola, disfrutándola, ayudando y respetando a los demás, cuidándose y respetándose uno mismo, porque este es el modo de encontrar respuestas y de alcanzar de un modo u otro la felicidad.

Tuve la idea en 2009 y aquél año la llevé adelante, pero antes de poder perfeccionar la web y constituir la ONG (asociación sin ánimo de lucro que estaría tras la página), tuve que pausar el proyecto en 2010 por falta de medios económicos, lo que supuso el cierre de la web. No detuve el proyecto sino que lo pausé. Algún día lo relanzaré con mejoras sustanciales, o tal vez haré uno nuevo con los mismos fines. Tiempo al tiempo.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/2″][vc_column_text font_size=»12″ line_height=»12″ css=».vc_custom_1484097699975{margin-bottom: 0px !important;}»]Un vídeo de prueba que hice como presentación del proyecto, basado en un mini-vídeo y fotos personales:[/vc_column_text][vc_raw_html]JTNDaWZyYW1lJTIwd2lkdGglM0QlMjI1NjAlMjIlMjBoZWlnaHQlM0QlMjIzMTUlMjIlMjBzcmMlM0QlMjJodHRwcyUzQSUyRiUyRnd3dy55b3V0dWJlLmNvbSUyRmVtYmVkJTJGbS1vLVNqcXd3SU0lMjIlMjBmcmFtZWJvcmRlciUzRCUyMjAlMjIlMjBhbGxvd2Z1bGxzY3JlZW4lM0UlM0MlMkZpZnJhbWUlM0U=[/vc_raw_html][/vc_column][vc_column width=»1/2″][vc_column_text font_size=»12″ css=».vc_custom_1484097468936{margin-bottom: 0px !important;}»]Así fue parte de la portada de la web a 14 de abril de 2010:[/vc_column_text][vc_single_image image=»287″ img_size=»large» alignment=»center» css=».vc_custom_1484095955080{margin-bottom: 0px !important;}»][vc_column_text css=».vc_custom_1484095117290{margin-top: 0px !important;}»]http://web.archive.org/web/20100414100016/http://www.viveatope.org/[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=

Más proyectos

En 2013 creé una empresa dedicada a prestar servicios de marketing online, cuya finalidad principal fue la de financiar en lo posible a la Nabari. Debido a que la empresa de marketing requería una excesiva atención y suponía unos gastos iniciales insostenibles, me vi en la obligación de cerrarla en marzo de 2014.

En su momento, también creé y llevé adelante un negocio online dedicado a la venta de componentes electrónicos, hice diversas páginas web, ejercí de consultor autónomo e intenté llevar adelante algunos otros proyectos. En la medida que me fue posible, no me detuve.

Toda idea, experiencia, victoria y sobretodo fracaso me han ayudado a aprender. Y todo aprendizaje tiene consecuencias: planificar mejor, desarrollar mejor, evitar problemas, alcanzar logros con mayor facilidad… y crecer.

Inventos

Desde la infancia he imaginado y experimentado diversos inventos. En torno a los 8 años de edad, construí una rudimentaria mochila flotante anti-balística (aunque no me faltó creatividad, otra cosa es que llegara a funcionar), hice un raíl de imanes para levitar un tren de Lego (aunque más tarde me enteré que ya habían desarrollado sistemas reales en algunos países) y muchas otras tantas ideas que pasaron al olvido a más temprana y más tardía edad. Entre otras, ya más recientes que trato de llevar adelante:

En 2012 ideé una innovación biotecnológica que fue desarrollada en 2013 y que en 2014 he patentado mediante mi empresa / firma de moda Nabari. También en 2013 ideé una innovadora tecnología para el sector de la publicidad, que trataré de desarrollar y patentar el día que disponga medios para ello, lo cual no tiene que ver con mi negocio textil.

En 2014, con más dosis de imaginación, ideé una útil innovación tecnológica para Nabari que patenté el mismo año.

En 2015 ideé más innovaciones: cuatro para aplicar en el mundo textil, otra para personas invidentes, otra para la protección de animales…

En 2016, cuatro nuevas innovaciones para el sector textil, seis para el mundo del cine, dos para el sector de las telecomunicaciones…

En 2017, una innovación para la protección y seguridad de fincas y cultivos.

En 2018 y 2019, otras tantas ideas. Y seguiré dándole a la cabeza, buscando mejoras y soluciones… es algo que me da vida.

Ander Aldekoa. Todos los derechos reservados.